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El viernes 12 de febrero tuve la suerte de documentar gráficamente la 3ª Feria de la Salud del Centro de FPE María Inmaculada de Pamplona. El salón de actos se llenó de  trabajo, entusiasmo y, sobre todo, compromiso con el aprendizaje. Fue el bullicioso escenario donde el alumnado de los distintos ciclos de mañana y de tarde mostraron su trabajo y sus propuestas y donde compartieron junto con profesores y profesoras, experiencias, conocimiento y motivación.

En este contexto tenía que registrar gráficamente lo que allí se iba contando y haciendo: debía hacer constar en sendas actas visuales la jornada de la mañana y la de la tarde.

Calenté motores en una reunión previa con Teresa Gárriz y Maite Yárnoz, docentes del centro, quienes me explicaron la filosofía de partida de la Feria de la Salud y me avanzaron el programa diseñado para la edición de este año.

Tras esta cita ya empezé a visualizar la estructura que debía plantear en los paneles. En el de la mañana tenía que registrar el trabajo llevado a  cabo por los alumnos y alumnas de 5 ciclos formativos y a la tarde, se trataba de reflejar lo que nos enseñara el alumnado de 4 ciclos.

El panel que presentaba más “problema” era el de la mañana: había que dar cabida a los cinco ciclos. ¿Cómo dividir un soporte de 1,40 x 1 de manera que quedase claro y equilibrado? La estructura del de la tarde había que dividirla en cuatro partes y era más sencilla…

Por otro lado: ¿Cómo plantear dos paneles con un diseño distinto pero relacionados a la vez entre sí?

Las metáfora del sol (alumnado de la mañana) y la luna (alumnado de tarde) me dieron al solución: los rayos solares me iban a permitir hacer una división en cinco y además los colores para cada simbología (tonos cálidos para la mañana, tonos más fríos para la tarde) me ayudarían a dotar de entidad propia a cada registro gráfico.

De lo que siguió después hablan claro las imágenes: dos actas visuales que se me quedaron pequeñas porque me hubiera gustado reflejar no sólo el trabajo de estudiantes y profesores, sino la implicación y las ganas de seguir aprendiendo que allí se respiraban.

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(Mapa mental propuesto al alumnado  por Saoia Guillen, docente de Secundaria)

En marzo arranca una nueva edición -y ya van tres- del curso ‘Gramática visual para la Facilitación Gráfica en el aula (talleres de visual Thinking’, una pionera acción formativa semi presencial y certificada del departamento de Educación del Gobierno de Navarra que tengo el placer de tutorizar.
En las primeras sesiones y antes de meternos de lleno en el abanico de posibilidades del Visual Thinking en el ámbito docente, le insisto mucho al profesorado en la necesidad de ir dando cada vez más pasos en el aprendizaje visual.

¿Por qué no hacer que docentes y alumnos se acostumbren a expresarse gráficamente e incorporen  la práctica del dibujo como un medio de expresión útil en todos los ámbitos de su vida (personal, académica y profesional)?

El aprendizaje visual puede definirse como un método de enseñanza-aprendizaje que utiliza un conjunto de organizadores gráficos (métodos visuales para ordenar información) con el objeto de ayudar a los estudiantes a pensar y a aprender más efectivamente.

Los organizadores gráficos pueden ser  al mismo tiempo recursos del docente y herramientas para el estudio y aprendizaje del alumnado: el docente puede utilizarlos de acuerdo al tema en que esté trabajando como una herramienta para clarificar las distintas partes del contenido; por su parte, el estudiante al emplearlos involucra habilidades de ordenamiento, comparación y clasificación y se acerca a los contenidos de una manera diferente.

Las distintas estrategias de aprendizaje visual permiten identificar ideas erróneas y visualizar patrones e interrelaciones en la información, factores necesarios para la comprensión e interiorización profunda de conceptos.

La elaboración de diagramas visuales puede ayudar al alumnado  a procesar, organizar, priorizar, retener y recordar nueva información, de manera que los estudiantes puedan integrarla significativamente a su base de conocimientos previos.

Son varios los autores que coinciden en afirmar que el aprendizaje Visual estimula además el pensamiento creativo.

En definitiva y a grandes rasgos, las diferentes técnicas de aprendizaje visual pueden ayudan a los estudiantes a:

1. Clarificar el Pensamiento. Los estudiantes pueden ver cómo se conectan las ideas y se dan cuenta de cómo se puede organizar o agrupar la información. Con el aprendizaje visual los nuevos conceptos son más profunda y fácilmente comprendidos.

2. Reforzar la comprensión. Los estudiantes reproducen en sus propias palabras lo que han aprendido. Esto les ayuda a absorber e interiorizar nueva información, dándoles posesión sobre sus propias ideas.

3. Integrar nuevo conocimiento. Los diagramas actualizados durante toda una lección incitan a los estudiantes a construir sobre su conocimiento previo y a integrar la nueva información. Mediante la revisión de diagramas creados con anterioridad, los estudiantes pueden apreciar cómo los hechos y las ideas se ajustan al mismo tiempo.

3. Identificar conceptos erróneos. Al tiempo que un mapa conceptual o una telaraña muestra lo que los estudiantes saben, los enlaces mal dirigidos o conexiones erradas dejan al descubierto lo que ellos no han comprendido aún.

En una próxima entrada haré un recorrido por algunos de los organizadores gráficos que, desde mi punto de vista, son más eficaces para el aprendizaje. De momento y como aperitivo, os dejo un enlace a un minicurso on line sobre uno de ellos: los Mapas Mentales.