La bailaora Eva González, La lagartija, improvisa un paso al compás que le marca una alumna de la FSG.

La bailaora Eva González, La lagartija, improvisa un paso al compás que le marca una alumna de la FSG.

No hace mucho pusimos un broche final muy especial al Taller de Búsqueda de empleo por Internet de la Fundación Secretariado Gitano en Navarra: como “final de curso” nos fuimos hasta el centro de arte flamenco ‘Cuarto de Corralillos y La Bajañí’ a vivir en vivo y en directo una clase de baile.

Las alumnas de la FSG y las alumnas de los Corralillos compartieron arte y pasión flamenca con la bailaora Eva González, “La Lagartija” y con el guitarrista Luis José Chaves, “El Piti”.

Una jornada  con mucho duende y mucha buena gente.

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libertadCasi hemos terminado este primer mes del 2013 y no he hecho la lista de propósitos para el nuevo año. Y es que todavía siento la resaca de un final de año cargado de unas emociones que se han movido entre el susto y la satisfacción.

Este pasado diciembre mi madre nos avisaba de sus 80 años de edad con un ictus y yo volvía a sentirme la niña desamparada que buscaba su regazo. Porque fuera de él siempre ha hecho y hace frío. Después de unos días muy inciertos se ha recuperado, pero ya nunca su edad va a dejar de amenazarnos (eso de que “es ley de vida” no sirve cuando le toca a los tuyos; la gente de uno no está sujeta a ninguna ley, ni estadistica, ni naturaleza, ni nada…)

Coincidiendo en el tiempo, hacía realidad una de mis ilusiones: la de ver publicado un libro infantil con el que he aunado mi pasión por el flamenco y por la ilustración. Y ya sé que, a partir de ahora, no voy a poder evitar robarle tiempo al tiempo para hacer lo que me gusta.

Un mes antes, los participantes de la segunta edición del taller online de Marca Personal del CF Iturrondo del SNE me “abrían los ojos” y, a día de hoy, creo que mi manera de trasladar este concepto es mucho más clara y más honesta. Por lo menos más mía.

“Mis gitanicas” de la Fundación Secretariado Gitano me llegaban también al corazón en el útimo taller, rompiéndome esquemas, enterneciéndome y haciendome maldecir lo injustamente devastadora que esta siendo la crisis para muchas personas.

Y entre todo descubría, casi como derrepente, lo mucho que me necesitan mis  hijos y la responsabilidad que tengo en que sean buena gente… Y ya tengo vértigo. Y miedo…

Y ganas de seguir hacia adelante siendo yo misma con franqueza. Por eso todavía no tengo mi lista nueva de propósitos. Porque quiero ajustar mi enfoque para que mis objetivos sean los que realmente quiero y mi forma de hacer las cosas, la más fiel a mi manera de ser y de sentir.

En esas estoy.