El miércoles 18 de abril, entre nervios e ilusión arrancó la primera edición de la acción on line para la gestión de la marca personal que he impulsado en colaboración con el Centro de Formación Iturrondo del Servicio Navarro de Empleo.

La sesión de presentación fue presencial y aunque no pudieron acudir todos los participantes (son 20 en total), las personas que estuvieron me transmitieron su ganas y su interés. Hicieron que me sintiera cómoda y como tiendo a cogerme el brazo cuando se me da la mano, podría haber estado hablándoles mucho más allá de la hora y media prevista.

Los primeros pasos a través de la plataforma y del grupo en Linkedin a muchos les están resultado “raros”, pero poco a poco iremos familiarizándonos con esta forma de hacer y, sobre todo, con este concepto “tan de verdad” como es la marca personal.

El camino por recorrer es largo, pero tengo la sensación de que ya no podemos dejar de andarlo.

Dejo en este post el ppt de mi presentación. Por si alguien que recale por estos lares quiere saber algo de esta iniciativa.

INTRODUCCIÓN

 

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En primavera siempre me acuerdo más de mi padre. Evoco en concreto su imagen esperando en la marquesina la llegada del autobús para ir a la Asociación de Laringectomizados de Navarra de la que era secretario. Tenía entonces 79 años recién cumplidos y nos dejaría un año después. Mi padre tenía planes y por eso nunca fue viejo. Y tenía algo por lo que siempre me he sentido profundamente orgullosa de él: honestidad.

Coincide esta estación y ese recuerdo con una circunstancia que me ha tambaleado un poco personal y profesionalmente. Y todo ello coincide a su vez con el post de Ignasi Brun de SoyMiMarca , “¿Das una oportunidad a tus enemigos?”,  que me ha despertado de mi “letargo por decepción”.  Sin entretenerme en detalles, voy a tratar de explicarme.

Este mes pongo en marcha una experiencia formativa en marca personal con una entidad pública, que sin conocerme de nada y sin saber mucho acerca del personal branding ha apostado por mi propuesta. El beneficio económico que va a reportarme esta acción pasa a un segundo término si tengo en cuenta lo puede suponer para mi autoestima y futuro profesional. Además, el poder colaborar con gente innovadora ha hecho que me sienta como si me hubiera tocado el “sueldo para toda la vida” del anuncio. Y como “es de Dios” como dicen los gitanos, ser honesto con quien cree en tí, intento ser leal.

He invertido mucho tiempo en elaborar el material para esta acción y estoy muy satisfecha con el resultado: creo que tiene calidad, está documentado y es sincero porque, en todo momento, he referenciado mis fuentes, en especial a Andrés Pérez Ortega y a los asesores de SOYMIMARCA. Cada vez que he tenido la sensación de que me estaba “apropiando” de algo que no era de mi cosecha, he vuelto a empezar. Eso sí, todo lo que he aprendido -y sigo aprendiendo- de ellos y de otros expertos en personal branding lo he pasado por mi filtro personal, lo he intentado aderezar con mis valores y mi experiencia profesional en el ámbito de la comunicación.

Comparto, como cuenta la fábula del León y el ratón que recuerda Ignasi Brun en su entrada, que podemos encontrar oportunidades en nuestros teóricos rivales; que se pueden tender interesantes puentes de colaboración con nuestra competencia. Sí, de verdad que lo creo. Pero siempre que se haga desde la honestidad. Si no,  y vuelvo de nuevo a dichos calós, “con contrarios no hay tratos”.

Igual lo que yo entiendo por lealtad y por honestidad no case con el mundo de los negocios, mejor dicho, de algunos negocios, y me hace ganar algún que otro “contrario”. Pero como cantaba Serrat “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.

No quiero parecer la mejor persona del mundo, porque mezquindades tengo (me conozco algunas y seguro que hay más por descubrir). Pero sí quiero que mis hijos puedan sentir el orgullo que siento yo cuando recuerdo a mi padre. Un hombre con una marca personal sólida y sincera y con toda una vida de agradecimiento en mi memoria.

Ojalá siempre fuera primavera.